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Microbiota en sobrepeso y obesidad.

Nuestra microbiota intestinal esta compuesta por 100 trillones de microorganismos mayoritariamente bacterias que residen en el tracto digestivo.

Nuestra Nutricionista Gemma Madolell nos comparte información interesante sobre el tema, un término que está cada vez más presente al hablar sobre la dieta y la salud.

¿Qué funciones tiene la microbiota?

La microbiota participa en esenciales funciones en nuestro organismo

Las más relevantes son:

  • Influye en la absorción de nutrientes
  • Constituye una barrera defensiva natural a la infección.
  • Afecta a la producción de factores metabólicos y cardiovasculares en el huésped.
  • Ayuda en la degradación de carbohidratos complejos y lípidos.

Poseer una microbiota sana es fundamental para adquirir un buen estado de salud

¿Cuáles son los indicadores que pueden indicarnos que tenemos una microbiota sana?

  • La biodiversidad y la riqueza, es decir, cuanto más variado y numeroso sea nuestro microbioma nos ayudara a que la microbiota se mantenga sana.

Recientemente se ha planteado la hipótesis de que la microbiota está implicada en la patogénesis de la obesidad.

Se ha observado que en población obesa existe una disbiosis especifica respecto a la población con normopeso, se trata de un desbalance de aumento de filo firmicutes y una disminución de filo bacteriodetes.

Últimos estudios relatan que las personas con obesidad tiene el doble de probabilidad de desarrollar Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado,(SIBO)en comparación con la población con normopeso.

El patrón de dieta occidental rico en grasa saturadas e hidratos de carbono simple, con poca cantidad de fibra, tiene consecuencias en nuestra microbiota, siendo esta más pobre en cantidad y biodiversidad.

En estudios de experimentación animal refieren que este hecho, conlleva a la liberación de mas calorías durante la digestión en ratones obesos respecto a los delgados, también se producirán menos ácidos grasos de cadena corta (Butirato, Acetato, Propionato) por la carencia de fibra en la dieta, ya que no pueden fermentar a partir de la fibra de los. alimentos.

Estos ácidos son importantes para la salud digestiva, ya que proporcionan la energía necesaria a los enterocitos (células del intestino) para la producción de energía extra, por su capacidad de intervenir en la producción de glucosa de manera natural en el intestino, si tenemos una microbiota poco diversa o una disbiosis se producirá una capatación mayor de energía a partir de los alimentos y posterior almacenamiento en el tejido adiposo, ya que se recurrirá a ingerir alimentos de poca calidad nutricional (altos en azucares y grasas saturada) en busca de esa energía adicional.

Otra diferencia en la microbiota de población en sobrepesos y obesidad es la. Akkermansia muciniphila, un tipo de bacteria degradadora de mucina, tiene la capacidad de alimentarse del moco que recubre el epitelio intestinal y generarlo, además de su función anti-inflamatoria. Se ha identificado que esta bacteria se encuentra en menor proporción en la población obesa.

¿Cómo podemos mejorar nuestra microbiota?

  • La base de la alimentación: verduras y frutas
  • Consumir alimentos ricos en Quercitina: trigo sarraceno, manzana, ajo, cebolla.
  • Incorporar alimentos fermentados en la dieta: yogur, chucrut o col fermentada, Natto, Kombucha, quesos
  • Uso de prebióticos y probióticos (Lactobacillus gasseri SBT)
  • Grasa saludable y proteína de calidad

La microbiota es sensible a los cambios dietéticos, por tanto, resulta interesante aprender a escoger alimentos de calidad nutricional para nosotros y nuestros microrganismos.

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