La obesidad y el sobrepeso son uno de los grandes retos de salud actuales. Más allá del impacto estético, pueden asociarse a patologías que afectan directamente a la calidad de vida. En este contexto, la medicina ha avanzado hacia tratamientos cada vez menos invasivos, más cómodos para el paciente y compatibles con su vida diaria.
Dentro de estas opciones, el balón gástrico ingerible se posiciona como una solución innovadora para ayudar a perder peso de forma controlada, siempre acompañado de seguimiento médico y nutricional. En ilahy, este procedimiento lo realizamos en el entorno de IMED Hospitales, con médicos especialistas en endoscopia para aplicar el tratamiento.
Sin ingreso hospitalario ni intervención quirúrgica
Tal y como explica el Dr. Vicente Ortíz, especialista en endoscopia, este tratamiento destaca por su sencillez y comodidad para el paciente: “Es ingerible justamente porque va comprimido en forma de pastilla o cápsula que va unida a un catéter, de tal manera que podemos tragar esa pastilla y, al llegar al estómago, se abre y se puede llenar de líquido”.
Se trata de una cápsula especial que contiene en su interior un balón muy comprimido. Una vez llega al estómago, el balón se expande, ocupando espacio y ayudando a generar sensación de saciedad.
Una de sus grandes ventajas es que el procedimiento es extremadamente sencillo: “El paciente puede tragar la cápsula sin necesidad de estar sedado. No hace falta ni endoscopia ni sedación, ni ir a un quirófano para poder hacer este tratamiento”, explica el doctor.
Además, el proceso no requiere ingreso hospitalario: “El procedimiento es tan sencillo que no requiere ingreso. Desde el mismo día que se implanta el balón, el paciente puede seguir con su vida habitual”, añade.
Pérdida media de 15 kilos
El balón actúa directamente sobre la sensación de hambre: “El balón funciona quitando el apetito porque ocupa un espacio dentro del estómago. Cuando comemos, necesitaremos cantidades mucho más pequeñas de las habituales para estar saciados”.
Además, el efecto es instantáneo: “El efecto del balón es inmediato, desde el primer día ya nos da la sensación de saciedad y de tener menos hambre”, añade el especialista.
En términos de resultados, la pérdida de peso puede variar según cada paciente, sus hábitos y su actividad física, aunque de forma orientativa se pierden unos 10-15 de media kilos. “Esto es muy variable”, matiza el doctor ya que con este tratamiento se han llegado a conseguir pérdidas de hasta 36 kilos de peso.
El balón ingerible desaparece de forma natural.
Otro punto diferencial frente a otros balones gástricos es su eliminación natural: “Una de sus ventajas es que no precisa retirada. Llega un momento que el balón pierde su contenido y se elimina por vía natural”.
Esto evita procedimientos posteriores y mejora la experiencia global del paciente.
Seguridad hospitalaria
“Al colocar el balón en entorno hospitalario como lo es IMED e ilahy, se hace de manera muy segura, guiando la colocación por radiología, y después, en caso de que haya algún efecto adverso al disponer de todas las posibilidades diagnósticas y terapéuticas del hospital, podemos recurrir a ellas desde el primer momento, y si se precisase una retirada prematura del balón, lo podemos hacer cuando queramos», añade el doctor.
Unidad de Obesidad
El balón ingerible forma parte de un abordaje integral que incluye asesoramiento nutricional, control médico y seguimiento personalizado. El objetivo no es solo perder peso, sino ayudar al paciente a adquirir hábitos saludables que mantengan los resultados a largo plazo.
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