Clínicas en Elche, Benidorm, Valencia, Gandía, Alcoy y Torrevieja

Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Obesidad, una fecha clave para visibilizar una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo y que va mucho más allá del peso. Desde ilahy queremos dar voz a tres casos reales de pacientes que han transformado sus vidas gracias a la cirugía bariátrica (reducción de estómago), logrando una pérdida de peso significativa y, sobre todo, un cambio profundo en su bienestar físico y emocional.

Tres mujeres que comparten un mismo punto de partida, pero también una misma meta: recuperar su salud, su energía y su calidad de vida. Historias que demuestran que, con el acompañamiento médico adecuado y un seguimiento personalizado, es posible cambiar la relación con el cuerpo, con la alimentación y con uno mismo.

Merche, ha perdido 55 kg

Merche, 48 años, ha perdido 55 kilos tras someterse a una manga gástrica, un cambio que ha supuesto un antes y un después en su vida. “Durante toda mi vida he tenido problemas con el peso, siempre ha sido una lucha”, explica. Durante años se movía en torno a los 100 kilos o más, encadenando subidas y bajadas constantes sin conseguir estabilidad.

Con el paso del tiempo, el sobrepeso empezó a afectar de forma directa a su día a día y a su salud. “Estaba llegando a un punto en el que me dolía mucho la espalda, me dolían las piernas”, recuerda. Gestos cotidianos que para otras personas pasan desapercibidos se habían convertido en auténticos obstáculos: “Ahora puedo hacer la cama, me puedo agachar con facilidad, puedo ducharme como cualquier persona. Incluso actividades tan simples como atarse los cordones o salir a caminar con su hijo eran antes algo que evitaba. “Ahora hay muchas cosas que puedo hacer y antes no podía”.

La decisión de operarse llegó cuando la situación se volvió insostenible. “Di el paso porque no podía más: me ahogaba, tenía mucho calor y ayudar a mi madre mayor me suponía todo un mundo”. Aunque el peso siempre había sido un problema, reconoce que nunca lo había percibido como un riesgo vital. “Nunca me lo había planteado como algo que pudiera acabar con mi vida”, confiesa.

Cuando llegó a ilahy, Merche sintió desde el primer momento que estaba en el lugar adecuado. “Hubo algo que me decía que podía ser el sitio adecuado para mí”. Hoy, tras perder 55 kilos, su testimonio refleja no solo un cambio físico, sino una mejora profunda en su calidad de vida, su autonomía y su bienestar diario.

Alice ha perdido 36 kg

Alice, paciente de ilahy Benidorm, ha conseguido perder 36 kilos gracias a la cirugía bariátrica, un cambio que ha supuesto un antes y un después en su vida. Tras muchos años “subiendo y bajando de peso” y después de haber probado numerosas dietas sin resultados duraderos, llegó a la consulta con 96 kilos, el peso más alto que había alcanzado nunca, y en un momento personal complicado. Aunque al principio la operación le generaba cierto miedo, decidió informarse en profundidad y, tras un proceso de reflexión de seis meses, se animó a dar el paso, optando finalmente por la cirugía bariátrica como la mejor alternativa para su caso.

Un año después de la intervención, Alice ha alcanzado los 60 kilos y ha logrado mantener la pérdida de peso , algo que destaca con especial satisfacción. Subraya, además, la importancia del acompañamiento recibido antes y después de la cirugía: “tanto el pre como el postoperatorio ha sido fantástico”, explica, destacando el trato cercano, la información constante y el seguimiento del equipo de ilahy, así como el papel clave de la nutricionista Emma Aarstad. Hoy afirma que su relación con la comida ha cambiado por completo —“ahora como más que antes, pero de manera controlada”— y que la cirugía no solo le ha ayudado a perder peso, sino a recuperar calidad de vida y bienestar, sintiéndose en ilahy “como en casa”.

Verónica ha perdido 27 kg

Con 46 años y tras lograr una pérdida de 27 kilos, Verónica, paciente de a ilahy Torrevieja decidió dar el paso hacia la cirugía bariátrica con un objetivo claro: mejorar su calidad de vida. Ahora que lo ha logrado, nos cuenta su experiencia y el proceso que ha vivido.

Durante su juventud siempre fue muy delgada —“rondaba los 45 kilos”—, el inicio de tratamientos de fertilidad para poder tener a sus hijos, unido al diagnóstico de endometriosis y ovarios poliquísticos, provocó un aumento progresivo de peso que se agravó tras someterse a una histerectomía en 2020. Fue entonces cuando decidió ponerse en manos de profesionales para recuperar bienestar físico y emocional.

Tras valorar distintas clínicas sin encontrar la confianza necesaria, llegó a ilahy con la idea inicial del balón gástrico. Sin embargo, tras conocer en profundidad la cirugía bariátrica y sus ventajas, y después de reflexionarlo junto a su familia, tomó la decisión definitiva. “Me ha cambiado todo”, afirma, destacando no solo la pérdida de peso, sino la mejora en su calidad de vida y en la percepción que tiene de sí misma.

Reconoce que no es un camino fácil, pero asegura haberlo hecho “en el momento idóneo”, sintiéndose preparada. Además, subraya que el postoperatorio fue muy positivo, sin apenas vómitos ni intolerancias lo que ha contribuido a una recuperación satisfactoria y a consolidar los resultados obtenidos

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